27/12/2024
No es un día cualquiera. Hoy es un día especial, tanto para el cielo como para mí. Hoy, veintisiete de diciembre, un día sábado, a las once y cuarenta y cinco, nace el amor de mi vida: mi hija Camila Caicedo.
Las palabras sobran, las palabras faltan. Los abrazos, los besos, las lágrimas en este momento no son suficientes para expresar y determinar lo mucho que significas en mi vida, hija mía.
A pesar de que tal vez no soy el padre perfecto, tal vez no soy el padre que soñaste, pero créeme que sí soy el padre que voy a estar en esta vida y en la otra, protegiéndote ante cualquier adversidad que se presente.
Te agradezco mucho por enseñarme muchos errores que tengo. Te agradezco mucho por hacerme sentir lo que es ser un padre. Te agradezco mucho por cada esfuerzo que tú realizas académicamente hablando y con lo que te gusta hacer, que son tus redes sociales. Sentirme más orgulloso, no puedo. Gracias, hija de mi vida.
Hoy cumples veintiún añitos, pero para mí es como si aquel veintisiete de diciembre de un día sábado a las once y cuarenta y cinco te pusieran por primera vez en mis brazos, y yo temblaba, se me caía todo. Es tal cual ese día. Nada más decirte que te quiero mucho, que eres la luz de mis ojos, eres la luz de mi camino. Que te amo como tú no te imaginas. Feliz cumpleaños, hija mía.