18/02/2026
𝐏𝐫𝐨𝐲𝐞𝐜𝐭𝐨 𝐌𝐢𝐧𝐞𝐫𝐨 𝐂𝐚𝐧𝐠𝐫𝐞𝐣𝐨𝐬: 𝐞𝐥 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨 𝐡𝐢́𝐝𝐫𝐢𝐜𝐨, 𝐚𝐠𝐫𝐢́𝐜𝐨𝐥𝐚 𝐲 𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨́𝐦𝐢𝐜𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐄𝐥 𝐎𝐫𝐨 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐦𝐢𝐧𝐢𝐦𝐢𝐳𝐚𝐫
La concesión minera Cangrejos, prevista como un proyecto a cielo abierto en el sector Valle Hermoso (cantón Santa Rosa), ha reactivado la preocupación ciudadana en El Oro por tres frentes sensibles: contaminación de fuentes hídricas, deforestación y alta demanda de agua para procesar material mineralizado durante décadas. La iniciativa está impulsada por ODIN Mining del Ecuador, filial de la gigante china CMOC Group Limited, que en 2025 completó la adquisición del control del proyecto tras la compra de la canadiense que inicialmente lo gestionaba.
Diversas publicaciones técnicas y reportes de la industria ubican a Cangrejos como un proyecto de gran escala, con una vida útil estimada en más de dos décadas y una planta de procesamiento que operaría de forma sostenida. Esto vuelve central una pregunta que hoy exige respuesta pública y documentada: ¿𝐝𝐞 𝐝𝐨́𝐧𝐝𝐞 𝐬𝐚𝐥𝐝𝐫𝐚́ 𝐞𝐥 𝐚𝐠𝐮𝐚 𝐲 𝐪𝐮𝐞́ 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐫𝐚́ 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐚𝐠𝐫𝐢𝐜𝐮𝐥𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐲 𝐥𝐚 𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨𝐦𝐢́𝐚 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐢𝐧𝐜𝐢𝐚𝐥 𝐬𝐢 𝐞𝐬𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐮𝐫𝐬𝐨 𝐬𝐞 𝐫𝐞𝐝𝐮𝐜𝐞 𝐨 𝐬𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐚𝐦𝐢𝐧𝐚?
𝐂𝐨𝐧𝐭𝐚𝐦𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐡𝐢́𝐝𝐫𝐢𝐜𝐚: 𝐮𝐧 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐞𝐝𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐲𝐚 𝐢𝐦𝐩𝐚𝐜𝐭𝐚 𝐚 𝐄𝐥 𝐎𝐫𝐨
El debate sobre Cangrejos se da en un contexto delicado. El propio Estado ha reconocido problemas severos de contaminación hídrica vinculados a actividades mineras y de beneficio en la provincia. A inicios de febrero de 2026, la detección de cianuro y metales pesados en ríos de la cuenca derivó en suspensiones de plantas de procesamiento, evidenciando que el riesgo no es hipotético.
La literatura científica ha documentado durante años que en la cuenca alta del Puyango, con tributarios como los ríos Calera y Amarillo, existe movilidad de metales asociados a relaves y descargas, con potencial de afectar ecosistemas, suelos agrícolas y salud humana.
En términos agrícolas, el impacto es directo: el agua de riego contaminada termina trasladando metales a los suelos y a los cultivos, elevando riesgos de seguridad alimentaria y comprometiendo la calidad de la producción.
𝐀𝐠𝐮𝐚: 𝐞𝐥 𝐫𝐞𝐜𝐮𝐫𝐬𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐭𝐞́𝐠𝐢𝐜𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐨𝐬𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐥𝐚 𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨𝐦𝐢́𝐚 𝐨𝐫𝐞𝐧𝐬𝐞
Un proyecto minero a cielo abierto no opera con volúmenes marginales de agua. Para Cangrejos, fuentes técnicas del sector minero estiman un consumo aproximado de:
• 539 m³ por hora
• 12.936 m³ diarios
• 150 litros por segundo
Este volumen es crítico en una provincia donde el agua sostiene el riego agrícola, la ganadería y el consumo humano, y donde además las lluvias son estacionales. Si la captación se realiza desde ríos, quebradas o acuíferos, el proyecto entra inevitablemente en competencia directa con el uso agrícola, especialmente en épocas de estiaje.
La preocupación no se limita a la cantidad, sino a la calidad del agua devuelta al sistema hídrico, aun cuando se afirme que existe tratamiento. Por ello, la ciudadanía exige conocer con claridad el balance hídrico real del proyecto: fuentes de captación, niveles de recirculación, descargas, manejo de relaves y planes de contingencia ante fallas.
𝐀𝐠𝐫𝐢𝐜𝐮𝐥𝐭𝐮𝐫𝐚, 𝐚𝐜𝐮𝐚𝐜𝐮𝐥𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐲 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨 𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨́𝐦𝐢𝐜𝐨 𝐞𝐧 𝐜𝐚𝐝𝐞𝐧𝐚
El impacto potencial de Cangrejos no se detiene en el área de influencia directa. En El Oro, esa misma agua riega extensas plantaciones de banano, uno de los principales motores económicos y de empleo de la provincia. Una disminución del caudal o una alteración en la calidad del agua golpearía directamente la productividad agrícola, con efectos inmediatos en ingresos y empleo rural.
El riesgo se amplía aguas abajo. Los ríos de la provincia desembocan en el mar, donde se desarrolla la industria camaronera, otro pilar económico de El Oro y del país.
Productores advierten que si los contaminantes llegan a esteros y zonas costeras, el impacto podría escalar a nivel comercial y sanitario.
En un escenario así, banano y camarón podrían enfrentar rechazos en mercados nacionales e internacionales, pérdida de certificaciones, observaciones sanitarias y suspensión de exportaciones. Esto no solo afectaría a grandes productores, sino a miles de trabajadores, pequeños agricultores y familias que dependen de estas cadenas productivas.
𝐃𝐞𝐟𝐨𝐫𝐞𝐬𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐲 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐮𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐮𝐞𝐥𝐨: 𝐞𝐟𝐞𝐜𝐭𝐨𝐬 𝐚𝐜𝐮𝐦𝐮𝐥𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬
La minería a cielo abierto implica apertura de vías, remoción masiva de material, depósitos de desechos, infraestructura industrial y áreas de relaves. Todo ello se traduce en pérdida de cobertura vegetal, fragmentación del territorio y mayor erosión.
La cobertura vegetal cumple un rol clave en la regulación del ciclo del agua. Su pérdida suele generar mayor escorrentía, incremento de sedimentos en ríos, menor infiltración y mayor vulnerabilidad de los sistemas productivos frente a sequías e inundaciones, afectando infraestructura de riego y captaciones agrícolas.
𝐔𝐧 𝐝𝐞𝐛𝐚𝐭𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐢𝐝𝐞𝐨𝐥𝐨́𝐠𝐢𝐜𝐨, 𝐬𝐢𝐧𝐨 𝐩𝐫𝐨𝐝𝐮𝐜𝐭𝐢𝐯𝐨
Cuando se habla del impacto del proyecto Cangrejos, no se trata de un eslogan ambiental. Se trata de agua, alimentos, empleo y economía. El riesgo no es solo ecológico, sino estructural para una provincia cuya base productiva depende de la calidad y disponibilidad del recurso hídrico.
Por ello, lo mínimo exigible es una socialización real y amplia, con información técnica comprensible, fiscalización permanente y monitoreo independiente de agua y suelos antes, durante y después de cualquier intervención.
Abrir un proyecto de esta magnitud sin confianza pública, transparencia y garantías claras, en una provincia que ya enfrenta tensiones por contaminación hídrica, es sembrar un conflicto que terminará pagándose en el territorio y en su economía.