12/02/2026
Hay algo que he aprendido después de muchos años cerca del taxi:
tener un taxi es emprender, aunque pocos lo vean así.
No es solo manejar.
Es levantarte cuando otros siguen dormidos.
Es aguantar días buenos, días pesados
y días que nadie te explicó cómo enfrentar.
Muchos entran al taxi sin conocer el oficio
y se desaniman rápido.
Pero el taxi, cuando lo entiendes, te forma.
Te enseña a leer la calle,
a entender a la gente,
a tomar decisiones todos los días
con lo que tienes en ese momento.
El taxi no te cambia solo.
Te cambia según cómo lo mires,
cómo lo trates
y qué tan dispuesto estés a crecer dentro de él.
Por eso siempre digo:
el taxi no es el problema,
el problema es no asumirlo como lo que es:
un emprendimiento que exige disciplina, carácter
y ganas de aprender todos los días.
La Voz del Taximetro